










EL DUEÑO DEL ÁTOMO Hala, en la tarea de enseñarles el auténtico pasado del tebeo fantástico nacional, asoma hoy por el Desván un descendiente de Brick Bradford, el hoy olvidado comic strip de ciencia ficción de W. Ritt y Clarence Gray. El Dueño del Átomo se autoproclamaba; nació en Barcelona en 1956 y como su ilustre antecesor era explorador de mundos subatómicos y tenía una máquina del tiempo que utilizaba a placer para visitar la antigüedad clásica.
Lo publicó Ferma, una editora de modestos planteamientos, en formato parecido al comic book americano. Los guiones, en los que los protagonistas buscaban en otros mundos una cura para el cáncer, eran obra del escritor anarquista Joan Llarch. Los dibujó con su estilo algo rígido José Martí, un ilustrador catalán que paseó a los aventureros por universos robóticos, pantanos subterráneos, selvas repletas de cavernícolas del futuro y hombres monstruo. Hasta con el Cíclope de Ulises se encontraron.
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Historietas sencillas, verdadera serie B del tebeo nacional, siempre denostada por su condición de tal. Incluso por muchos de ustedes, de criterio y tragaderas tan generosos cuando se trata de sus equivalentes cinematográficos o literarios. No sean ceporros y déjense remilgos y prejuicios en su casa. Se lo van a pasar mucho mejor, seguro.
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